MEDIALABS EN LAS UNIVERSIDADES ESPAÑOLAS

LOS LABORATORIOS SOCIALES EN ESPAÑA Y SU DESARROLLO EN LAS UNIVERSIDADES.

En los últimos años han surgido numerosos laboratorios partiendo tanto de iniciativas privadas como públicas.

Es difícil establecer un patrón común a todos ellos. Bajo la denominación de “lab” podemos encontrar propuestas con valores muy diversos. 

El referente indiscutible en España por su trayectoria, es Medialab-Prado, un proyecto del Ayuntamiento de Madrid fundado en el 2000 y que se define como un “centro crítico dedicado a la producción cultural a través de la experimentación con las tecnologías digitales” situando su investigación en la intersección entre arte, ciencia, tecnología y sociedad donde la interdisciplinaridad congrega a hackers, artistas, académicos, productores culturales, humanistas, científicos sociales y programadores que se reúnen para experimentar en el desarrollo de prototipos.

Según Tanaka (2011), los cambios experimentados por las universidades europeas, a raíz del proceso de Bolonia, han promovido la aparición de ese tipo de centros de carácter más experimental, con un marcado foco en el desarrollo de competencias, algunos ejemplos son Medialab Helsinki o Paragraphe en la Universidad de París. Otro centro es Nebrija Medialab, una iniciativa de la Universidad de Nebrija que persigue desarrollar competencias en grados impartidos en la Facultad de Ciencias de la Comunicación (Grijalba & Toledano, 2014).

Estamos ante un enfoque principalmente docente con especial interés por los medios de comunicación frente a un enfoque más amplio centrado en la cultura digital. Dentro del programa de los laboratorios de innovación ciudadana en Iberoamérica y en Medialab-Prado, han surgido distintas iniciativas de especial interés, como es el caso del Open Labs dentro del tecnológico de Monterrey, y se define en su web como “una plataforma para abordar la complejidad de lo social desde los principios de apertura, experimentación, inclusión, diversidad, participación y colaboración”.

Ecuador es otro de los países donde han surgido también medialabs universitarios.


LA EXPERIMENTACIÓN TECNOLÓGICA Y SOCIAL EN LA UNIVERSIDAD A TRAVÉS DE LOS LABORATORIOS SOCIALES.

Los medialabs se construyen sobre el concepto de innovación social. Esta se define como el desarrollo y la implementación de nuevas ideas que satisfagan las necesidades de la comunidad y creen nuevas relaciones y colaboraciones sociales (European Commision, 2013).

La innovación social va más allá del emprendimiento social, atendiendo a las estrategias, tácticas y teorías de cambio, que activan la participación ciudadana en el desarrollo de soluciones compartidas (Phills, Deiglmeier & Miller, 2008).

El concepto de innovación social es lo suficientemente amplio como para convertirse en el espacio de encuentro de intereses y proyectos públicos y privados, todos ellos a través de una visitón del ciudadano como prosumidor (Scolari, 2008).

La Unión Europea lo ha situado dentro de la estrategia de Europa para el 2020 como una pieza importante para estimular la innovación, el emprendimiento y la sociedad del conocimiento (European Comission, 2013).

Siguiendo esta línea, Casebourne & Armstrong (2014) identifican seis comunidades clave en el ecosistema innovador europeo:

  • Comunidades de Software y Hardware libre.
  • Comunidades de desarrolladores vinculados al ámbito de las star-ups.
  • Laboratorios de innovación, incluyendo “living labs”, “fablabs” o “makespaces”.
  • Comunidades de datos abiertos y conocimiento abierto.
  • “Smart Citizens”.
  • Comunidades de democracia abierta.

El papel de las universidades centradas en innovación (European unión/ The Young Foundation, 2010) puede ser clave en el desarrollo social, ya que proporcionan espacios seguros cruciales para que la innovación social se asiente y crezca.

Para Ruiz-Martín & Alcalá-Mellado (2016:15) es clave “la transformación de centros tradicionales que implementaron culturas tradicionales en espacios de diálogo, en ecosistemas creativos, simultáneamente dedicados a la reflexión y al debate, a la investigación y la producción, a la formación y a la socialización”. Esta transformación se está produciendo en el espacio universitario, lugar natural para este tipo de experiencias, pero a la vez refractario a innovaciones de complejo encaje institucional.

Para entender el papel de los Medialabs en la innovación social debemos sumar la cultura digital como eje esencial de su programa. Romero-Frías (2013) esboza una agenda con elementos comunes a los programas de trabajo de los laboratorios: el análisis y participación en múltiples culturas digitales; cultura de las pantallas, de lo oral, del remix, de lo visual, de lo transmedia, del prototipo y del diseño; la cultura libre derivada del software libre; la ética hacker; lo interdisciplinar/transdisciplinar/multidisciplinar; la combinación de transversalidad y especialización; la cocreación y el replanteamiento de las formas de autoría y del reconocimiento académico; y el emprendimiento y la innovación experimentando nuevas formas de transferencia de conocimiento y conexiones con la sociedad.

LOS LABORATORIOS COMO MOTOR DE INNOVACIÓN EN LA UNIVERSIDAD.

Los laboratorios sociales comparten los siguientes principios de funcionamiento (Kieboom, 2014):

Hay una clara orientación a la acción y a lo prototipado.

Son los propios participantes los que a través de sus necesidades y capacidades actúan como motor de laboratorio.

Se presa atención a problemas sistémicos frente a situaciones de carácter más contingente.

Plantea modelos alternativos de funcionamiento.

El proceso adquiere al menos tanta importancia como el resultado final.

Combinando en equipos a personas de muy diversos perfiles.

La vocación de las propuestas que se generan es, una vez probadas, que puedan ser aplicadas en contextos más amplios.

Los Medialabs añaden valores y el potencial de la cultura digital, permitiendo un mejor acople dentro del entorno informacional que se desarrolla en la sociedad digital.

Desde una perspectiva universitaria, cabe destacar que el encaje de estos centros genera problemas a la hora de ubicarlos dentro de las estructuras institucionales. Así, su origen suele estar en espacios disciplinares como son los departamentos o las facultades, en busca de una legitimación institucional.

Ocurre lo mismo en el marco de otras instituciones públicas, como Medialab Prado y la dificultad de su adscripción dentro del Ayuntamiento de Madrid, como manifiesta su director Marcos García (2015).

El desarrollo de los Medialabs en el entorno universitario genera nuevas oportunidades para la innovación, incorporando el espíritu hacker (Himanen, 2003) dentro de instituciones en ocasiones centenarias. La transformación digital, la apertura y la implicación social adquieren una nueva dimensión poco frecuente en las instituciones de educación superior.

Los Medialabs conviven con otros enfoques de gestión que priman procesos de garantía de la calidad generando, en algunos casos, una carga burocrática que dificulta la innovación y la experimentación.

El Medialab puede cumplir con el papel de “hackear” las propias estructuras universitarias para presentar modelos alternativos en temas que requieren un desarrollo más ágil y flexible como, por ejemplo, la relación con la ciudadanía o nuevas metodologías y modelos epistemológicos.

Suponen un desarrollo de una epistemología social (Kusch, 2011), compartida y colectiva (Surowiecki, 2005), en la que la academia es un actor más dentro de su comodidad, en un entorno en el que el conocimiento está distribuido.

Se reivindica el papel de los procomunes, que son “recursos y bienes colectivos gestionados en común mediante unas formas de gobernanza particulares y cuyo régimen de propiedad no es ni público ni privado” (Estalella rocha & Lafuente, 2013:25).

Hemos insistido en la concepción abierta y ciudadana de estos centros, dos formas de entender esta relación son:

  • A través del enfoque de transferencia basado en la cuádruple hélice (Arnkil, Järvensivu Koski & Consortium, 2013:6).
  • De la ciencia ciudadana (socientize Consortium, 2013).

La innovación que el Medialab aporta a la institución universitaria se concreta en la materialización de los principios y formas de relación aprendido en el ámbito digital.

Se generan procesos de innovación abiertos y compartidos. Se configuran como plataformas generativas orientadas a la producción, frente a la idea de portal que muestra unos contenidos ya cerrados a unos usuarios consumidores. Suponen también una forma de explorar la continuidad de las dimensiones física y digital, lejos de falsas dicotomías entre “lo real” y “lo virtual”.

Un ejemplo es el Campo de Cebada en Madrid, una iniciativa ciudadana premiada en la categoría de “comunidades digitales” en los premios que anualmente entrega Ars Electónica (Magro & García, 2012).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *