Los medialabs: difinición y características

 

En este apartado se aclara el concepto de medialab, su significado y alcances, entendiendo que, aunque hay otros hechos que modelan su génesis, el término se acuña en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) en 1985, en el grupo de arquitectura y máquinas, con el propósito de desarrollar un laboratorio de producción de objetos para la industria informática y de telecomunicaciones (Ortega y Villar, 2014: 154). Así es como surge el primer laboratorio de medios, conocido como MIT Media Lab , al que se le dedica, posteriormente, un apartado. Por ahora, centrémonos en conocer el concepto.

El término medialab es un acrónimo proveniente del inglés, compuesto por dos conceptos: media y laboratory (lab). Su traducción al español es ‘laboratorio de medios de comunicación’. Para una mejor comprensión, se definen estos dos términos de forma independiente:

• Media: hace referencia a los medios de comunicación, ya sean visuales, sonoros, audiovisuales e interactivos y también los artefactos de medición y obtención de datos.

Marshall McLuhan en su libro Understanding Media: The Extensions of Man , hacía una interpretación más amplia de este concepto, entendiendo por medio casi cualquier cosa, como la luz eléctrica, por ejemplo (McLuhan, 1996: 31). Pero la mayoría de las personas consideran que la palabra medios se refiere específicamente a los medios informativos como la radio, la televisión, los periódicos, las revistas, entre otros. (Brand, 1989: 20) explica que para el MIT Media Lab, este término está vinculado con las tecnologías de comunicación electrónica, pero “el problema es cómo se conectan los seres humanos en forma más veloz y amplia con la nueva tecnología, y cómo podrían conectarse mejor”.

En la actualidad, el término ‘media’, dentro del concepto medialab tiene otras connotaciones y alcances. Amplía sus objetivos más allá de los medios de comunicación, no se refiere solo a los medios sino también a la mediación como el “acto de intervenir entre varias partes para lograr un propósito común” (Caerols, 2018: 944). Romero-Frías y Robinson-García (2017: 31) consideran que esto es producto de la expansión social de las tecnologías digitales, lo que hace posible explorar su influencia en los procesos de transformación social e involucrar a la ciudadanía. Esta contemporánea forma de entender la parte ‘media’ incorpora la idea de mediación (Ruiz-Martín y Alcalá-Mellado, 2016).

• Lab: es una manera informal, pero bastante común de referirse a un laboratorio. Un laboratorio es un escenario equipado donde se realizan investigaciones en ciencia y tecnología, pruebas, experimentos y prototipos que son analizados y medidos. Es un espacio donde se integran saberes de uno o varios campos de estudio.
Sobre este concepto, Ortega y Villar (2014: 153-154) perciben que “los términos que utilizan el sufijo lab están en boga y sus connotaciones ya no se refieren, únicamente, al ámbito académico o a los centros científicos”. Asimismo, explican que un lab centrado en los medios es un espacio taller que utiliza las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) para hacer producciones situadas entre el activismo social y la producción de objetos mediante una metodología de trabajo grupal e interdisciplinaria.

Los investigadores Ortega y Villar en la publicación “El modelo Media Lab: contexto, conceptos y clasificación. Posibilidades de una didáctica artística en el entorno revisado del laboratorio de medios” (2014) no consideran que exista una clara definición de laboratorio, al menos en el contexto de los medialabs:

“La búsqueda de términos y conceptos que gravitan alrededor del concepto laboratorio nos remite, al menos históricamente, a un tipo de espacio instituido, acostado, no exento de contradicciones sus textos expresan que son espacios, laboratorios donde se recurre a una metodología específica en el plano de la producción innovadora, con nuevas herramientas tecnológicas, contenidos interdisciplinares e información red” Ortega y Villar (2014: 153).

Al unir los términos ‘media’ y ‘lab’ nos encontramos ante un nuevo concepto mucho más complejo de definir debido a que no existe un modelo único de medialab y, por lo tanto, no hay una definición única (Tanaka 2011). Para dar una idea de lo amplio que puede ser este concepto, se exponen tres citas a continuación:

• Según Flores (2012: 7) los medialabs son “entornos colaborativos de investigación y desarrollo de la convergencia de las nuevas tecnologías. Abarcan varios campos del conocimiento —como la informática, las comunicaciones, las nuevas tecnologías de la información, las ciencias sociales, la economía o el arte— y son laboratorios de ideas para instituciones y agencias públicas y privadas”.

• Para Ortega y Villar (2014: 156) son “un espacio instituido para proyectar prototipos y herramientas de consumo utilizables en los medios de comunicación. El Medialab es impulsado con ese nombre desde una universidad estadounidense, con el objetivo de reunir a profesionales de distintas disciplinas en la consecución de productos innovadores”.

• Rubio-García y García-Prieto (2018: 1196) consideran que “los medialabs son espacios de creatividad, de creación de proyectos digitales, innovadores y colaborativos. Sin una definición concreta y cerrada, albergan alrededor de todo el mundo campos como el periodismo, diseño, arte digital, arquitectura, las nuevas tecnologías o la ingeniería”.

Estas tres definiciones coinciden en que los medialabs centran su interés en los medios de comunicación y en las nuevas tecnologías para idear, investigar, experimentar e innovar tecnológica y socialmente, mediante la colaboración de diversas disciplinas.

Las diferentes denominaciones y variantes de los medialabs están en constante transformación y dependen del lugar donde se desarrollan (ciudadanía, medios de comunicación, universidades) o del enfoque que tienen. En el ámbito universitario, estas iniciativas surgen principalmente de las facultades de comunicación o afines, para nutrir la formación superior, permitir la experimentación y motivar la investigación. En los espacios ciudadanos suelen ser conocidos como centros culturales de participación donde diversos profesionales intervienen y forman parte, ya sea para desarrollar proyectos o para propiciar la formación continua en diversas áreas, sobre todo en aquellas que tienen relación con las nuevas tecnologías.

El concepto de medialab es muy amplio porque se ha transformado en genérico de aquellos espacios con una filosofía, metodología y producciones similares. Ortega y Villar (2014: 154) menciona algunos de ellos:

• Laboratorios arte-ciencia (Lab Scienceart).
• Laboratorios vivientes (Living Lab).
• Laboratorios ciudadanos (City Lab).
• Laboratorios de fabricación (FabLab o Maker Lab).
• Laboratorios de comida (Food Lab).
• Laboratorios de activismo (Hacker Lab o Hacker Space).
• Laboratorios temporales de medios (Temporary Media Lab).

En cualquiera que sea el contexto donde se encuentren los medialabs, sus propósitos suelen ser similares, pero para entenderlos, hace falta ahondar en sus orígenes, características y tipología.

 

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