En las universidades se les conocen como laboratorios de medios o laboratorios multimedia, que nutren la formación superior, permiten la experimentación y motivan la investigación. En espacios ciudadanos suelen ser conocidos como centros culturales de participación donde diversos profesionales intervienen y forman parte, ya sea para desarrollar proyectos o para propiciar la formación continua en diversas áreas, sobre todo en aquellas que tienen relación con las Tecnologías de Información y Comunicación.

En cualquiera que sea el ámbito social donde se encuentren estos laboratorios, sus fines suelen ser similares, y suelen ser reconocidos como Medialabs.

Antes de entrar en detalles, aclararemos un poco más este término.

De origen inglés, compuesto por dos conceptos independientes:

Hace referencia a las tecnologías de comunicación e información y que abarca los medios visuales, sonoros, audiovisuales e interactivos y también los artefactos de medición y obtención de datos.

En una manera informal, pero bastante común de referirse a un laboratorio. Un laboratorio es un escenario equipado donde se realizan investigaciones en ciencia y tecnología, pruebas, experimentos, protopipados que son analizados y medidos. Donde se integran saberes de uno o varios campos de estudio.

Un Medialab es un espacio abierto donde se realizan investigaciones científicas y tecnológicas con medios de información y comunicación.

Los laboratorios sociales son plataformas ideadas para abordar retos sociales que presentan tres rasgos:

  1. Su carácter social, reuniendo gente con distintas características y enfoques para trabajar de forma colectiva o conjunta.
  2. Su carácter experimental, en tanto que procesos de creación continuados en el tiempo.
  3. Su carácter sistémico, trabajando en una generación de prototipos que pueden resolver grandes retos.

Así lo explica Hassan (2014) en su libro “The social labs revolution: a new approach to solving our Most Complex Challenges” dónde analiza el auge de este tipo de plataformas que ha ido posicionándose con mayor intensidad a lo largo de las últimas décadas.

A pesar de su actualidad, el enfoque de experimentación social y de participación ciudadana no es nuevo, sino que tiene referentes históricos reseñables correspondientes a principios del siglo XX.

El presente trabajo aborda el desarrollo histórico de los laboratorios sociales centrándose especialmente en la figura de los Medialabs o Laboratorios de Medios, que surgen en el entorno universitario o incluso en la ciudadanía con una filosofía de laboratorio social o ciudadano.

La reciente expansión de estos espacios de innovación digital y social en España y el mundo, así como su heterogeneidad plantean nuevos retos tanto en su estructura como en la evaluación de su actividad con una triple orientación.

Los Medialabs universitarios pretenden, por un lado, servir de nexo entre la sociedad y la academia, convirtiéndose en un espacio de cocreación y colaboración ciudadana.

Muy relacionado con este perfil, está su carácter docente y divulgador, sirviendo de canal bidireccional a través de cual ciudadanos e investigadores se influyen mutuamente y comparten conocimientos.

Por último, destaca su perfil investigador, siendo motor de innovación educativa, social y digital, y perfilándose como el lugar idóneo para la experimentación y el ensayo de nuevas metodologías y fórmulas educativas y de participación ciudadana.